
El 29 de enero de 1781, el padre y la hermana de Mozart, Nannerl, están sentados en un palco del Hoftheater de Munich y viven el triunfo de Wolfgang. A decir verdad, habría que valorar esta victoria por su verdadera importancia, como el reconocimiento de una obra maestra, pero no habría que sobrestimarla.
Gran ópera heroica en tres actos. Textos del abate Giambattista Varesco.
Personajes: Idomeneo, rey de Creta (tenor); Idamante, su hijo (contralto); Electra, hija de Agamenón (soprano); Ilia, hija de Príamo (soprano); Arbaces, amigo de Idomeneo (barítono); sumo sacerdote (bajo).
Lugar y época: Creta, después de la guerra de Troya.
Mozart tiene 25 años. Hace ya casi veinte que compone. Y esa edad, que en otros compositores significa plena juventud, para él significa madurez. Entonces recurre a la mitología griega. (Precisamente por esos años emprende Gluck el mismo camino, pero plantea otras exigencias a sus libretos.) Idomeneo muestra hasta qué punto estaban alejados los dos contemporáneos, hasta qué punto se oponían: para Gluck el libreto es el dibujo de base al que la música sólo añade los colores; para Mozart, en cambio, «la poesía debe ser siempre la criada obediente de la música».
El abate Giambattista Varesco redactó el libreto para Mozart. Trata del antiquísimo conflicto entre el amor y el juramento hecho a los dioses. Lo encontramos ya en la Biblia, donde el caudillo Jefté hace un juramento y debe sacrificar a su hija. En este caso es Idomeneo, rey de Creta, que en medio de una tormenta en el mar promete al dios Poseidón que como precio por su salvación sacrificará al primer ser humano que vaya a saludarlo cuando regrese a su patria. Es su hijo Idamante quien le sale al encuentro y por ello debe ser sacrificado. El rey intenta eludir la promesa. Quiere enviar a Idamante fuera de la isla. Pero entonces Poseidón muestra su terrible poder.
El teatro barroco, que tenía particular facilidad para estas escenas y sabía construir máquinas excelentes desde el punto de vista técnico para lograr efectos teatrales, desata una terrible tormenta en el mar y hace surgir monstruos de las profundidades. Idomeneo se dispone a sacrificar a su hijo cuando lo impide Ilia, que ama a Idamante. Ilia se declara dispuesta a morir en lugar de Idamante. Sin embargo, el dios no acepta el cambio y perdona la vida a ambos. Idomeneo abdica en su hijo, que empieza a reinar al lado de su esposa Ilia.
El encargo de esta obra procedía de Munich, donde Mozart había tenido un éxito considerable seis años antes con La finta giardinera. Allí vivía el príncipe Karl Theodor, un amante de la música que apreciaba a Mozart y que había residido antes en Mannheim, ciudad a la que había convertido en un centro cultural europeo. Quería conferir a Munich un brillo musical especial. Había llevado la mayor parte de su orquesta de Mannheim, que ya era famosa por sus innovaciones técnicas del crescendo y el decrescendo, y se había convertido en modelo de todas las orquestas. También se habían trasladado con él sus mejores cantantes, entre ellas Aloysia Weber, el primer amor de Mozart, con cuya hermana Constanza se habría de casar pronto. Por lo tanto, Mozart llega a un buen teatro, tiene a su disposición un buen conjunto. Por supuesto que otra vez hay «cabalas», intrigas, escenas desagradables de todo tipo: ¿es el genio sobresaliente de Mozart quien hace que sus colaboradores se rebelen contra él con frecuencia en todas partes? ¿O su comportamiento es demasiado mordaz, demasiado crítico? Sin embargo, después de una semana de plazo, todo marcha sobre ruedas. Como siempre, Mozart ha trabajado bajo fuerte presión a causa del breve tiempo disponible. Cuando el padre, poco antes de la fecha del estreno, preocupado porque su hijo no hacía nada, le preguntó cuándo iba a comenzar la obra, Wolfgang respondió con una frase tan sorprendente como ilustrativa: «Hace mucho que está compuesta, sólo tengo que escribirla...». Se puede creer que concibiera mentalmente óperas enteras y las conservase en la memoria antes de escribir una sola nota.
El padre, que siempre fue un mentor insuperable de Wolfgang, teme que haya dificultades, tal como sucede con frecuencia y en muchos países, y le aconseja con cautela:
Procura que la orquesta esté de buen humor, alábala y por medio de la alabanza haz que se ponga de tu lado, pues conozco tu modo de componer: obliga a todos los músicos a prestar la mayor atención posible; no es ninguna broma conseguir que la orquesta toque con aplicación y atención durante tres horas. Todos, incluso el último ejecutante de viola, se conmueven profundamente cuando se los elogia tete á tete, y con esto aumenta la diligencia y la atención, y una amabilidad así no te cuesta más que un par de palabras...
El 29 de enero de 1781, el padre y la hermana de Mozart, Nannerl, están sentados en un palco del Hoftheater de Munich y viven el triunfo de Wolfgang. A decir verdad, habría que valorar esta victoria por su verdadera importancia, como el reconocimiento de una obra maestra, pero no habría que sobrestimarla. En las representaciones operísticas sólo una pequeña parte del éxito correspondía al compositor. Si dirigía él mismo, como era el caso la mayoría de las veces, entonces el público tenía ocasión de ovacionarlo cuando entraba en el espacio que ocupaba la orquesta (donde se sentaba al clavicémbalo). En general, todavía no existía una aparición en el escenario en medio de los cantantes. Una noticia de periódico que apareció tres días después del estreno no menciona a Mozart en absoluto, pero se deshace en elogios a la escenografía, que instaló un «verdadero puerto con templos griegos» en el escenario, «creada por nuestro famoso consejero de cámara local Lorenz Quaglio». De todos modos, Mozart no era «local» y sólo «famoso» en los círculos de entendidos. Por lo demás, nunca llegó a ser «local», en ningún lado. Famoso, realmente famoso, fue sólo más tarde: después de su muerte.
La suerte del Idomeneo ha sido harto cambiante. El romanticismo no supo qué hacer con la obra. El siglo XX aumentó su valoración, pero la situó detrás de las «grandes» óperas, las obras maestras. Pero en su forma original, de la que algunos adaptadores (por ejemplo Richard Strauss, con su director de escena Lothar Wallerstein) se alejaron mucho.
Muchas cosas de Idomeneo son nuevas y no sólo para Mozart. Así, el efecto poderoso y aterrador de los trombones, que Mozart usa por primera vez en una ópera (y sin los cuales sería impensable más tarde la escena del cementerio de Don Juan), y con cuyo auxilio el oráculo de Poseidón logra su verdadera majestuosidad sobrenatural. Mozart ha progresado también en el arte de definir musicalmente los caracteres: por ejemplo, la salvaje Electra y la dulce Ilia. Mozart ha tomado también, sin quererlo y sin saberlo, algunas cosas de Gluck. Idomeneo no es una «ópera reformista» en el sentido de Gluck, pero no hay ninguna duda de que está más cerca de éste que de los italianos contemporáneos. Tal vez no se pueda comparar con óperas del pasado, sino sólo con óperas del futuro. Tal vez con Cherubini y por lo tanto también con Beethoven...
20 de noviembre de 1950: muere Francesco Cilea, compositor italiano. Fue el heredero de la corriente verista italiana de finales del siglo XIX y principios del XX. En 1913, luego de estrenar un poema sinfónico coral en honor de Giuseppe Verdi en el Teatro Carlo Felice de Génova, Cilea se dedicó a la dirección de conservatorios de música y la enseñanza. Dictó clases en Florencia, Palermo y finalmente Nápoles.
18 de noviembre de 1786: nace Carl Maria von Weber. Fue considerado el creador de la ópera romántica de su país. Fue compositor, pianista y director de orquesta. A pesar de haber muerto un año antes que Beethoven y ser anterior a Schubert, prefiguraría la revolución escénica wagneriana. A pesar de haber rozado casi todos los estilos, nació para la ópera con un estilo vivaz e inspiración melódica. Alcanzó su definición en sus tres óperas Der Freischütz, Euryanthe y Oberón.
18 de noviembre de 1899: nace Eugene Ormandy, director húngaro. Ha habido pocos reinados tan prolongados como el de Ormandy al frente de la Orquesta Sinfónica de Filadelfia. En su caso fueron 44 años como titular, más cinco como honorario.
15 de noviembre de 1942: nace Daniel Barenboim, músico argentino de familia judía de origen ruso, nacionalizado israelí y español. Debutó como director de ópera en 1973 con Don Giovanni de Mozart. En 1991 sucedió a Georg Solti como Director de la Orquesta Sinfónica de Chicago, con quien ha obtenido éxitos a lo largo del mundo. También ha colaborado con la Filarmónica de Berlín y de Viena.
14 de noviembre de 1900: nace Aaron Copland, compositor estadounidense. Oriundo de un viejo barrio de Nueva York, nada hacía pensar que el compositor se inclinaría por la música. Buscó definir en su obra un estilo norteamericano inconfundible, por lo que intentó acercarse al jazz y otras músicas populares, entre ellas la judía. Posteriormente, entró en un período de austeridad e intelectualidad en sus obras, para decantarse por una tendencia a "la simplicidad obligada", según sus palabras.
"Si posees alumnos a quienes les enseñas música, ayúdalos por todos tus medios posibles a lograr sus sueños. Pero ten mucho cuidado en la manera en que influyes en esos sueños"
Friedrich Gulda
"La música es la aritmética de los sonidos, como la óptica es la geometría de la luz"
Claude Debussy
"No confíes tu secreto ni al más íntimo amigo; no podrías pedirle discreción si tú mismo no la has tenido"
Ludvig van Beethoven
"En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco"
Piotr Illych Chaikovski
"La elevada misión de la música es iluminar las profundidades del corazón humano"
Robert Schumann
Dueño de una voz potente, con registro de barítono, con todo el "yeite" del tango, Rodolfo Lesica no pudo sin embargo llegar a altura de su compañero de éxitos, Argentino Ledesma. Este prototipo del muchacho porteño, con mucha pinta y buena voz, no llegó al nivel que hubiera merecido por sus grandes cualidades artísticas, por causa de una vida desordenada, con todos los vicios que se adquieren en la noche y en la farra. Sus actuaciones eran presenciadas por grandes grupos de admiradoras, que además del canto eran atraídas por su pinta de varón porteño. Lesica falleció el 19 de julio de 1984 a los 55 años.
Sus veleidades de poeta y autor las inicio escribiendo para las murgas de su barrio de Boedo y en 1922 da a conocer su primera cancion, ¿Por que no me besas? a la que le pone musica de vals Francisco Caso, grabándolo Ignacio Corsini. De esa época data también el tango Viejo ciego, que presentó al concurso de la revista "El alma que canta". Homero Nicolás Manzioni Prestera fue letrista y director de cine argentino, autor de inolvidables tangos y milongas, entre ellos Barrio de tango, Malena, Milonga sentimental y Sur. Como guionista y director de cine legó obras celebres como La guerra gaucha, El viejo Hucha y Pobre mi madre querida.
Buenos Aires, la capital del Tango, celebrará el próximo 08 de diciembre el día de ese género musical con "La Gran Milonga Nacional" con la que espera que una multitud baile al ritmo del dos por cuatro en las calles porteñas. El festejo, presentado hoy en el Palacio Carlos Gardel, sede de la Academia Nacional de Tango, cumple este año su segunda edición y pretende "recuperar los espacios públicos que fueron arrebatados a la ciudad hace mucho tiempo", declaró el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi.
La Colección de DVD "Buenos Aires, Días y Noches de Tango" recibió 2 Grammys Latinos en la ceremonia por la novena entrega de los premios, que se realizó anoche en la ciudad de Houston, Texas. Se trata de una producción independiente de Andrés Mayo consistente en 7 DVD contenidos en una replica exacta de un bandoneón, con más de 20 de los mejores artistas de tango argentino: Leopoldo Federico, Rubén Juárez, Horacio Ferrer, Aníbal Arias, Osvaldo Montes, El Arranque, Tata Cedrón y muchos más.