Viernes, 25 de Julio de 2008

Intérpretes | Directores

Wilhelm Furtwängler

Wilhelm Furtwängler

Un músico reflexivo y humanista que desarrolló sus interpretaciones de una manera improvisatoria, con considerable libertad de tempo. Los resultados eran a menudo motivadores, sobretodo en la música de Beethoven, Brahms y Wagner. Furtwängler fue durante el nazismo director de la Filarmónica de Berlín y de la Staatsoper, la ópera nacional berlinesa. A diferencia de otros artistas que abandonaron Alemania, el director decidió quedarse en su país.


Junto a Arturo Toscanini puede considerarse a Furtwängler en su momento de apogeo, que se extiende prácticamente a lo largo de toda la primera mitad del siglo, como el general supremo entre los directores europeos.

Furtwängler es conocido sobretodo como director de música sinfónica, especialmente de Beethoven, Brahms y Bruckner, y por sus interpretaciones de ópera wagneriana. Durante su carrera era considerado como la culminación de la escuela de dirección germana subjetiva y casi mística iniciada por Wagner, Von Bülow y Nikisch.

Mientras recibía una enseñanza privada, comenzó a componer algunas obras a los 17 años, pero pronto decidió dedicarse a la dirección. Su aprendizaje fue típico: una serie de puestos desde pequeñas a grandes casas de ópera. Breslau (1905-6), Zurich (1906-7), Munich (1907-9) y Estrasburgo (1909-11). A los 25 años ocupó su primer puesto importante, el de director musical de la Opera de Lübeck (1911-15).

Durante sus cuatro años en Lübeck y con su posterior labor en Mannheim (1915-18), Furtwängler emergió como el principal director joven en Alemania. Cuando Nikisch falleció en 1922, Furtwängler fue nombrado su sucesor en la Filarmónica de Berlín, cargo que ocupó hasta su muerte en 1954, y en la orquesta de la Gewandhaus de Leipzig, la que condujo hasta 1928.

Por los siguientes diez años, la música sinfónica llegó a ser el punto focal de la labor de Furtwängler. Sin embargo, con Tristan e Isolda en Bayreuth en 1931, comenzó un periodo mucho más activo en el género. Desde 1932 hasta el inicio de la Segunda Guerra, apareció como invitado no sólo en Alemania y en Vieba, sino también en la Opera de París y en el Covent Garden.

Además de dirigir un par de obras de Weber y Pfitzner, su repertorio durante este periodo fue exclusivamente wagneriano. Ciclos completos de El Anillo en Bayreuth entre 1936 y 1937, en Berlín en 1937 y en Londres entre 1937 y 1938; Tristán e Isolda en París entre 1932 y 1935, Los Maestros Cantores en Berlín, Nuremberg, París, Viena y Salzburgo, así como Parsifal y Lohengrin en Bayreuth.

Entre 1933 y 1945 muchas personalidades importantes en el mundo del arte como poetas, pintores, compositores, actores y filósofos, así como destacados científicos, abandonaron Alemania. Basta recordar los nombres de Thomas Mann, Tucholski, Bertold Brecht, Einstein, Hindemith, Kortner, Else Bergner, Deutsch, Wassermann y otros muchos. Todos ellos abrigaban el propósito de acelerar la caída del Tercer Reich desde el extranjero con sus escritos o sus discursos. Furtwängler se quedó en Alemania. No le hubiera sido difícil trasladarse al extranjero, pues a un director como él se le hubieran abierto todas las puertas, ya fuera en Suiza, en Inglaterra o en los Páíses Nórdicos e incluso en los Estados Unidos.

Pero él, artista ante todo, sintió la conciencia de la responsabilidad para con sus conciudadanos: su misión no era otra que la de transmitir la gran herencia de la cultura alemana del pasado a fin de que fuera recogida por las generaciones futuras. Y sólo permaneciendo en Alemania podría cumplir aquella misión: No podía renunciar ni a su Viena, ni a su Berlín, ni a su propia afirmación como artista alemán.

Una posición similar fue la adoptada por Richard Strauss, Gustav Gründgens y otros. Y sería injusto reprochárselo, cosa especialmente válida en el caso de Furtwängler, sin haber vivido aquella situación: dentro de su actitud responsable, Furtwängler dejó claro en conversaciones y escritos cuál era su posición y no tuvo empacho, por ejemplo, en defender enérgicamente a Hindemith. Algunos periodistas, nacidos después de los hechos y poco escrupulosos respecto a la verdad juzgan con notoria injusticia la postura de un hombre que quiso servir ante todo a la música y que para los supervivientes de ciudades cubiertas de escombros como Hamburgo, Dresde, Wuppertal, Nüremberg o Múnich, para los soldados destinados al frente en 1943 o 1944 representaba la única oportunidad de gozar de unos preciosos momentos de paz y de esperanza, personificados en las representaciones de “Los Maestros Cantores” en el Bayreuth de aquellos años. Esto, y sólo esto, era lo que pretendía en aquellos momentos Wilhelm Furtwängler. Y estas son cosas que sólo los que las vivieron tienen la posibilidad de entender.

Desde 1948 hasta su muerte, Furtwängler condujo gran cantidad de ópera. Su repertorio entonces incluyó, además de Wagner y Weber, las principales óperas de Mozart, Fidelio de Beethoven y Otello de Verdi, la que condujo por cinco inolvidables veladas en el Festival de Salzburgo en 1951. De este mismo periodo provienen las grabaciones en vivo de El Anillo en Milán y en Roma. Asimismo compuso algunas obras, incluyendo tres sinfonías, y dirigió estrenos de obras de Schoenberg y Hindemith.

Un músico reflexivo y humanista, Furtwängler desarrolló sus interpretaciones de una manera improvisatoria, con considerable libertad de tempo. Los resultados eran a menudo motivadores, sobretodo en la música de Beethoven, Brahms y Wagner. Nunca le entusiasmó grabar pero apreció sus ventajas en el caso de Wagner. Sus registros en estudio de Tristán e Isolda con Kirsten Flagstad y La Walkiria han logrado un estatus casi mítico entre los entendidos.

Más Notas
Rafael Kubelík
Franz-Paul Decker
Sir George Solti
Carlos Vieu
Leopold Stokowski

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Breves

  • 26 de julio de 1882: estreno de la ópera "Parsifal", de Richard Wagner. En esta ópera, Wagner crea una mitología que se ha convertido en una constante en el arte de masas: la llegada del Elegido que ha de salvar a la Humanidad.

  • 26 de julio de 1866: nace Francesco Cilea, compositor italiano. Fue el heredero de la corriente verista italiana de finales del siglo XIX y principios del XX. Cilea se dedicó a la dirección de conservatorios de música y la enseñanza. Dictó clases en Florencia, Palermo y finalmente Nápoles, donde trabajó desde 1916 hasta su retiro en 1936. El mayor éxito de Cilea y su más famosa ópera fue Adriana Lecouvreur. Fue estrenada en Milán en 1902 con Angelica Pandolfini y Enrico Caruso.

  • 23 de julio de 1757: muere Domenico Scarlatti, músico italiano. Fue maestro de capilla de San Pedro, compositor de música sagrada para la capilla pontificia y autor de óperas para la reina de Polonia. Residió en Londres, Lisboa y Madrid y fue considerado uno de los precursores más destacados de la sonata clásica.

  • 14 de julio de 1910: muere Marius Petipa. Dedicó casi seis décadas de su vida al ballet ruso; primero bailarín, luego asistente, desde 1862 maestro de ballet y en 1869 alcanzó el puesto de director absoluto del Ballet Imperial. Petipa era un trabajador incansable, de una inventiva prodigiosa, a quien nunca le habría hecho perder el sueño tener que montar en poco tiempo una serie completa de nuevos números de danza.


Citas

  • "Si posees alumnos a quienes les enseñas música, ayúdalos por todos tus medios posibles a lograr sus sueños. Pero ten mucho cuidado en la manera en que influyes en esos sueños"
    Friedrich Gulda

  • "La música es la aritmética de los sonidos, como la óptica es la geometría de la luz"
    Claude Debussy

  • "No confíes tu secreto ni al más íntimo amigo; no podrías pedirle discreción si tú mismo no la has tenido"
    Ludvig van Beethoven

  • "En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco"
    Piotr Illych Chaikovski

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Intérpretes

Músicos

Osvaldo Pugliese

Osvaldo Pugliese

Osvaldo Pugliese nació el 2 de diciembre de 1905. Su padre, Adolfo, obrero del calzado, intervenía como flautista aficionado en cuartetos de barrio que cultivaban el tango. Dos hermanos mayores tocaban violín: Vicente Salvador, "Fito", y Alberto Roque, más consecuente que el primero y por muchos años ligado a la música. A Osvaldo fue el padre quien le impartió las primeras lecciones de solfeo, y comenzó a balbucear con el violín también, pero pronto se inclinó por el piano, aunque don Adolfo tardó cierto tiempo en comprar el costoso instrumento.

Bs. As., 24 de julio

Se reinaugura el monumento a Osvaldo Pugliese

El ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Hernán Lombardi, presidirá este viernes, a las 17.30, el acto de reinauguración del monumento a Osvaldo Pugliese en la plazoleta homónima ubicada en la intersección de las avenidas Corrientes y Scalabrini Ortiz y Luis María Drago, en el barrio de Villa Crespo. La obra, perteneciente a la escultora Paula Franzi, había sido inaugurada el 02 de diciembre de 2005 con motivo de celebrarse en esa fecha los cien años del nacimiento del maestro Pugliese.

Bs. As., 16 de julio

Orquesta El Arranque presenta su nuevo disco

La discográfica Epsa Music presenta “Nuevos”, el sexto trabajo de la orquesta El Arranque. Un disco dedicado exclusivamente a un repertorio de nuevas composiciones de integrantes del grupo y de colegas de su generación. Así, El Arranque abre el juego interpretando obras de Sonia Possetti, Andrés Linetzky, Abel Rogantini, Ramiro Gallo y Juan Quintero entre otros. Un esperado guiño que plantea la necesaria interacción entre colegas. El disco también incluye una bellísima versión del tema “El sur del sur” de Jorge Drexler, cantada por Noelia Moncada.


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