Domingo, 07 de Septiembre de 2008

Clásica y Ópera | Ópera

La mujer sin sombra de Richard Strauss

La mujer sin sombra de Richard Strauss

Es posible que Strauss nunca fuera tan rico, tan profundo, tan alejado de todo lo vulgar como en esta obra. Pero nunca estuvo tan alejado del efecto teatral legítimo. Una magnífica partitura, en la cual el mundo de arriba está muy diferenciado del mundo de abajo. La obra representa un reto nada desdeñable para la orquesta y los solistas, para el director de escena, el escenógrafo y el director de la orquesta. Y no en último término, para la cultura del público.


Ópera en tres actos. Libreto de Hugo von Hofmannsthal.

Personajes: El emperador (tenor); la emperatriz (soprano); la nodriza (mezzesoprano, también soprano dramática); un mensajero del reino de los espíritus (barítono); un guardián del umbral del templo (soprano o contratenor); aparición de un joven (tenor); la voz del halcón (soprano); voz de lo alto (contralto); Barak, el tintorero (barítono o bajo); su mujer (soprano); el tuerto, el manco, el jorobado, hermanos del tintorero (bajo, barítono, tenor); seis voces infantiles (tres agudas, tres graves); voces de los guardianes de la ciudad (bajos o barítonos); criados imperiales, niños, espíritus.

Lugar y época: Un país mágico (¿del Lejano Oriente?) y el reino de los espíritus, en una época legendaria.

Argumento: Mientras la nodriza vigila en la terraza del palacio del emperador el sueño de la pareja de soberanos, un criado del rey de los espíritus, Keikobad, transmite un airado mensaje a su hija, la emperatriz. Si al cabo de tres días no produce sombra (símbolo de la humanidad con todos sus vínculos de responsabilidad y culpa), el emperador, un ser humano, será petrificado, y su mujer deberá regresar a su patria, el reino de los espíritus. La maternidad sería para la emperatriz el camino hacia la naturaleza humana. Pero ni ella ni su esposo lo saben. La nodriza, también perteneciente al reino de los espíritus, conoce el secreto, pero lo calla a causa del odio que siente por todo lo terrenal. Por eso se pone contenta cuando el emperador quiere salir de caza durante tres días para buscar el halcón favorito que se le escapó hace casi un año, en una cacería en la que el emperador hirió a una gacela blanca que se transformó de repente en una bella mujer que tomó por esposa. La nodriza cree ya que ha ganado el juego, pero entonces se acerca el halcón y advierte a la emperatriz, que comprende el lenguaje de los animales, acerca de la maldición de su padre. La angustia se apodera de ella. Ama a su esposo y no hay nada que anhele más que ser para el una verdadera mujer. Por eso pide a la nodriza que la conduzca al mundo de los hombres, para obtener allí, cueste lo que cueste, una sombra. Después de una larga resistencia de la nodriza, que desprecia el mundo de los hombres, la emperatriz alcanza su deseo. La mujer fantasmal la conducirá allí. El cuadro segundo se desarrolla en la cabaña del tintorero Barak, un hombre fuerte y trabajador que ama de todo corazón a su mujer, la cual lo trata con ingratitud; es joven y coqueta, no quiere saber nada de los hijos que anhela el tintorero. Un interludio más extenso describe sinfónicamente el viaje de la emperatriz al reino de los hombres. Strauss utiliza sonidos fuertemente diferenciados: los del reino de los espíritus, al que todavía pertenece en cierto sentido el palacio del emperador (está lejos de los hombres y es inaccesible), los trata de forma transparente y como música de cámara, son infinitamente delicados; los del mundo de los hombres en cambio son macizos, terrenales, llenos de pasión y calor sensual.

El tintorero y su mujer han vuelto a discutir, el hombre ha abandonado la cabaña. Entonces entran la emperatriz y la nodriza, vestidas pobremente, y ofrecen sus servicios como criadas. La nodriza posee poderes mágicos y consigue que la mujer del tintorero se contemple en un espejo mágico, ataviada con magníficos vestidos, rodeada de lujo, atendida por esclavas y adorada por un hombre joven y guapo. Todo ello puede pertenecerle a cambio de un único precio: su sombra. La ambiciosa mujer del tintorero accede. Un poco más tarde, cuando oye la voz de los peces que cantan extrañamente desde la sartén y cree percibir las quejas de los niños no nacidos, siente arrepentimientos. Pero es demasiado tarde. Las dos criadas han desaparecido y el lecho conyugal se ha dividido en dos por medio de unas palabras mágicas. Cuando Barak regresa, cree que su mujer lo ha repudiado; pero con su amor paciente y su bondad acepta la situación y espera que con el tiempo cambie de idea. De las torres de la ciudad que se dispone a dormir llegan las voces de los guardias, que cantan al amor conyugal, ese profundo sentimiento místico que forja la cadena de las generaciones, que no se romperá nunca.

La primera escena del acto segundo sucede una vez más en la cabaña de Barak. La nodriza confunde tanto a la mujer del tintorero con la fantasía del amante guapo que la segunda termina por creer que realmente ha cometido adulterio. Con creciente preocupación, la emperatriz observa que su deseo de obtener sombra ha causado la destrucción de un hogar y la desgracia de un buen hombre.

A partir de ese momento, los cuadros transcurren en rápida sucesión. El emperador regresa de la cacería y observa cómo entra su esposa con la nodriza en el palacio. Intuye que su esposa vuelve del mundo de los hombres y le gustaría hacerle preguntas. Pero no se anima a hacerlo, y llorando vuelve a refugiarse en el bosque. El tintorero, en su cabaña, observa angustiado los cambios que se producen en su querida esposa y busca inútilmente una explicación. La emperatriz duerme en su aposento, donde sombríos sueños la atormentan. Ve vagar a su marido por pasadizos y cavernas subterráneas que terminan por tragárselo. Se despierta y una doble culpa la acosa: ante su marido y ante Barak. En la cabaña de éste se descarga por fin la insoportable tensión. La mujer se acusa a sí misma de un adulterio que en realidad no ha cometido. Barak pide una luz para poder ver su rostro. Cuando los hermanos llevan luces, todos ven que la mujer no arroja ninguna sombra. La mujer admite que vendió su fecundidad a la joven criada. Una santa indignación se apodera del pacífico Barak. Por medio de unas palabras mágicas empuña de repente una espada con la que quiere matar a su mujer, que por primera vez en su vida ama de verdad a su marido. Por encima del alboroto resuena la voz de la emperatriz: renuncia a la sombra, que no quiere comprar a cambio de la desgracia de los hombres. Entre rayos y truenos se abre la tierra, la comente arrastra la cabaña de Barak, el agua separa al tintorero de su mujer. La nodriza salva a la emperatriz en un bote que aparece por arte de magia y la lleva a la entrada de un templo, en medio de un paisaje sombrío. La emperatriz cruza sin temor el umbral por el que vio caminar en sueños a su marido. La nodriza, a la que Keikobad ha amenazado con un severo castigo, intenta inútilmente detenerla; las aguas la arrastran en el bote. Terribles rayos iluminan su desesperado camino, pero también a la pareja del tintorero, que en una oscura caverna lucha por recuperar su unión. La emperatriz está en el templo y ve en un trono a su esposo semipetrificado. Pide a su padre una sombra. Una voz le indica que beba del agua de la vida que fluye allí, así le pertenecerá la sombra de la esposa del tintorero. Pero la emperatriz oye las anhelantes llamadas de los esposos terrenales, que se buscan, y renuncia a su propia felicidad, que sólo podría alcanzar con la destrucción de dos seres humanos. La renuncia de sí misma es su victoria. De la cúpula del templo surge una luz y la emperatriz produce sombra. El emperador, curado, se levanta del trono y la abraza: su esposa es realmente su mujer. Se oyen las voces jubilosas de los no nacidos aún.

Después de un nuevo interludio so levanta el telón y deja ver un hermoso paisaje. Arriba, sobre las rocas, están el emperador y la emperatriz; abajo, en la profundidad, separados por una cascada, el tintorero y su mujer, que ya pueden verse. La sombra de la mujer del tintorero cae como un puente sobre el agua y los dos esposos se abrazan con intenso amor. Las dos parejas se han encontrado y las cuatro voces se unen a los coros de las voces invisibles y espirituales de los niños que anhelan su pronto nacimiento, y entonan un himno a la vida.

Fuente: Es difícil decir cuántas fuentes diferentes han influido en este drama profundamente simbólico de Hofmannsthal. Parecen haber confluido muchas cosas del Lejano Oriente y de su mundo de leyendas.

Libreto: No llegaríamos muy lejos atribuyendo a Hofmannsthal los méritos y defectos del libreto, valioso desde el punto de vista ético y poético, pero oscuro y carente de efectividad desde el punto de vista teatral. Él mismo quiso ver en esta obra una especie de equivalente de La flauta mágica; puede ser cierto si se considera la grandeza de sus ideas y su contenido simbólico, pero no en cuanto a la realización. Schikaneder, el libretista de Mozart, era un hombre teatral de pies a cabeza, que por lograr efectos dejaba pasar alguna incoherencia; Hofmannsthal, en cambio, escribía para un público de estetas muy sensibles. El resultado es contradictorio: para los muy exigentes el drama es fuente de bellezas, mientras que al público normal le cuesta seguir el complicado desarrollo hasta el final.

Música: Habría que juzgar de la misma manera la composición. Es posible que Strauss nunca fuera tan rico, tan profundo, tan alejado de todo lo vulgar como en esta obra. Pero nunca estuvo tan alejado del efecto teatral legítimo. Una magnífica partitura, en la cual el mundo de arriba está muy diferenciado del mundo de abajo. Allí tenemos música de cámara, refinamiento, música etérea, espiritual, de la más noble pureza; aquí, una música de factura terrenal ligada al mundo, sexualmente impulsiva, pero sana, donde la orquesta tiene una participación poderosa. De este modo, también desde el punto de vista musical el mundo de los espíritus y el de los hombres se enfrentan, cada uno con sus Leitmotive, su instrumentación y su sonido específico.

Historia: Strauss y Hofmannsthal habían pensado ya en 1910 en un cuento de hadas, pero la idea de La mujer sin sombra, madurada y modificada en lo esencial, no adquirió forma hasta la Primera Guerra Mundial. La partitura fue terminada en 1917, pero sólo al final de la guerra, el 10 de octubre de 1919, se ejecutó en la Hofoper de Viena, que se había transformado en la Staatsoper. Pero tardó mucho tiempo en imponerse: a partir de los años sesenta, representaciones notables de grandes teatros y festivales acercan La mujer sin sombra a un público más amplio. El texto filosófico, difícilmente comprensible, la dificultad casi insalvable de las traducciones y los problemas escénicos de la representación se oponen a una difusión más amplia en el extranjero. La obra representa un reto nada desdeñable para la orquesta y los solistas, para el director de escena, el escenógrafo y el director de la orquesta. Y no en último término, para la cultura del público.
 
Más Notas
La novia vendida de Bedrich Smetana
Oratorio La Atlántida de Manuel de Falla
Armida de Christoph Willibald Gluck
Cavalleria rusticana de Pietro Mascagni
Katia y el diablo de Antonin Dvorák

Ver Historial




Breves

  • 06 de septiembre de 2007: fallece, en su casa de Módena, el tenor italiano Luciano Pavarotti. Fue una figura clave en la popularización de la ópera. Para los aficionados serios a la ópera, la belleza natural y el color de su voz hicieron de Pavarotti el intérprete ideal del repertorio lírico italiano.

  • 03 de septiembre de 1596: nace Nicolo Amati, constructor de violines al igual que su padre, Girolamo, pero Nicolo fue el mejor artesano de la familia, el gran reformador del arte de los luthiers italianos y autor de los instrumentos más apreciados de los Amati. Fabricó un modelo de violín más elegante. Las aberturas de resonancia son gráciles y audaces, la talla de la voluta es exquisita, el barniz es transparente y el fondo tiene un tono vivo.

  • 18 de agosto de 1750: nace Antonio Salieri, compositor italiano. Pasó la mayor parte de su vida en la Corte Imperial de Viena. Su filosofía artística se resume en el título de una de sus óperas célebres: Primero la música y luego las palabras.

  • 10 de agosto de 1865: nace Alexander Glazunov. De origen ruso, fue compositor, director de orquesta y pedagogo. Su estilo representó el nacionalismo ruso de la escuela de Rimski-Korsakov. Sus dotes musicales surgieron en la adolescencia, consiguiendo que el propio Liszt estrenara una sinfonía suya en Weimar.


Citas

  • "Si posees alumnos a quienes les enseñas música, ayúdalos por todos tus medios posibles a lograr sus sueños. Pero ten mucho cuidado en la manera en que influyes en esos sueños"
    Friedrich Gulda

  • "La música es la aritmética de los sonidos, como la óptica es la geometría de la luz"
    Claude Debussy

  • "No confíes tu secreto ni al más íntimo amigo; no podrías pedirle discreción si tú mismo no la has tenido"
    Ludvig van Beethoven

  • "En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco"
    Piotr Illych Chaikovski

hlm.tango

Intérpretes

Voces

Oscar Ferrari

Oscar Ferrari

Su identificación con la música y la poesía de Buenos Aires es tan extensa, que resulta imposible resumirla en el espacio destinado habitualmente a estas semblanzas. Sin embargo, la claridad expresiva y la modestia de Oscar Ferrari, allanan el camino que es necesario recorrer para acercar su figura y su pensamiento al público, ávido de conocer detalles de quienes se han ganado un hondo prestigio dentro del universo del tango. Cantó en las orquestas de Juan Caló, Alfredo Gobbi, Edgardo Donato, Astor Piazzolla y José Basso.

Montevideo, 05 de sept.

Anuncian Festival Internacional de Tango

Realizarán hoy el lanzamiento oficial del Festival de Internacional de Tango, que se llevará a cabo en febrero de 2009 en las instalaciones del Hotel Radisson Montevideo. Desde las 12 y 30 horas, habrá parejas haciendo una demostración en la Plaza Independencia, como parte de este evento. Se trata de un evento de tango nuevo en el Uruguay por su formato, características y proyección, y ya está siendo promocionado en varios países del mundo, principalmente de Europa.

Bs. As., 02 de septiembre

Los argentinos triunfan en el Mundial de Tango

Una pareja argentina se consagró campeona en la categoría Escenario de la sexta edición del Mundial de Tango de Buenos Aires, mientras bailarines colombianos obtuvieron el tercer y cuarto puesto en la competición, que concluyó en la noche del lunes. José Fernández y Melody Gisele Celatti, ambos de la provincia de Buenos Aires, se impusieron en esta categoría que premia las dotes acrobáticas y la orignalidad en las coreografías de los bailarines.


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