Viernes, 21 de Noviembre de 2008

Clásica y Ópera | Ópera

El Cónsul de Gian Carlo Menotti

El Cónsul de Gian Carlo Menotti

Menotti cuenta que tuvo la idea de El cónsul en un vuelo que hizo de Europa a Estados Unidos en 1947. Allí fue testigo de una escena en la que una anciana y pobre campesina italiana era torturada por las preguntas de la policía de inmigración, preguntas que no entendía y que por lo tanto no podía responder. Menotti llegaba de una Europa destruida en la que sólo entonces, después de la Segunda Guerra Mundial y de la caída del régimen de Hitler, salía a la luz toda la brutalidad criminal bajo la que habían sufrido y muerto millones de personas.


Drama musical en tres actos (seis cuadros). Libreto de Gian Carlo Menotti.

Personajes: John Sorel (barítono); Magda, su esposa (soprano); la madre de John (contralto); un agente de la policía secreta (barítono); la secretaria del consulado (mezzosoprano); Kofner (bajo); una anciana italiana (soprano); Ana Gómez (soprano); Vera Boronel (mezzosoprano); Nika Magadoff (tenor); Assan, amigo de Sorel (barítono).

Lugar y época: Un lugar cualquiera en Europa, en los años treinta.

Argumento: Este drama de la desesperación humana (como lo ha denominado su autor) se desarrolla en dos lugares: uno, pobre pero digno, símbolo de la humanidad más pura, es la casa de los Sorel; el otro, opresivo por su despersonalización burocrática, incluso por su deshumanización, es el consulado de una gran potencia que no se nombra, donde todo hombre que busca auxilio se convierte en un caso, en un número de expediente, y el señor cónsul está siempre tan ocupado que nunca puede recibir a ninguno de los necesitados que solicitan su ayuda. Sorel es un luchador por la libertad en un estado dictatorial que tampoco se menciona: en algún lugar de Europa. El aparato del estado policíaco cae sobre él, lo destroza, lo mata. Y en esa locura de destrucción, en ese delirio de muerte que ha desatado lo más horroroso de todos los siglos, mata a su valiente mujer y a su hijo en la cuna.

En el primer cuadro, la mujer de Sorel lo oculta a la policía, que practica allanamientos en las casas en persecución de participantes en reuniones secretas. Una vez que ha pasado el peligro, Sorel se despide de sus seres queridos; sabe que sólo podrá salvarse cruzando la frontera.

El cuadro segundo nos muestra a su mujer, Magda, en el consulado de una potencia extranjera limítrofe, que pasa por defensora de la libertad y en consecuencia por deseado país de asilo para los perseguidos. Ha ido en busca del permiso de entrada para ella y su hijo: quiere encontrarse cuanto antes con su marido en la anhelada libertad. Pero en el consulado las cosas ocurren de una manera totalmente diferente a como las habían imaginado ella y Sorel. Tiene que esperar mucho tiempo en medio de una multitud que busca auxilio. Allí está sentada una mujer extranjera, perdida en un mundo del que apenas comprende el idioma y menos aún su insensibilidad (su hija está enferma en el otro país, ¿por qué no la dejan ir en seguida con ella?); también está allí el señor Kofner, prototipo de la paciencia humana, que espera desde hace meses el visado que tal vez no llegue nunca y que significa toda su vida futura; allí están asimismo Ana Gómez y Vera Boronel, la primera un ser misterioso, la segunda un ser insignificante (y precisamente será ésta la única persona que obtenga el visado en el último momento, ya que necesita menos trámites que el resto); también está allí un hombre singular, el mago Nika Magadoff, que practica delante de la secretaria del cónsul sus sorprendentes trucos con la esperanza de conseguir, quizá, el visado. Magda entra en ese grupo. Quiere explicar su urgente caso. Pero ¿a quién? El cónsul no está disponible. La secretaria está sentada como un símbolo viviente y sin embargo pétreo ante la puerta de su despacho. Pregunta con un tono de voz frió y rutinario. Los detalles no le interesan. Sin embargo... ¡está Magda Sorel, la mujer del combatiente de la libertad! Esto allí no vale nada. Allí valen los nombres, la edad, el estado civil, firmar una solicitud que ha de rellenarse y cursarse con exactitud; además, hay que volver al cabo de un periodo de tiempo determinado y que no hay manera de abreviar. Magda tiene que hacer eso, al igual que los otros. Los otros pobres diablos, los débiles, los que han caído entre los engranajes de las potencias. Y el cónsul no está disponible; la secretaria, que en sí no es mala persona, después de años de rutina se ha vuelto insensible a la desdicha humana, que no está en condiciones de aliviar, y tal vez tampoco su jefe ni ninguna otra persona.

No es necesario describir con detalle el drama. Tiene un desarrollo atroz, violento, despiadado y cruel. En la casa de los Sorel se suceden los golpes: los allanamientos por sorpresa, los sutiles interrogatorios, las amenazas, la muerte del niño, de la madre, la angustia de Magda, que crece por horas hasta hacerse insoportable, la angustia por el hombre que ha escapado. Luego una nueva visita al consulado, donde no hay nada nuevo, en cuyos bancos están sentados fantasmas iguales a los solicitantes, donde la secretaria llena formularios y escribe a máquina, y el señor cónsul no está disponible. El mago exhibe una vez más sus dotes de hipnotizador: pone en trance a todos los pobres diablos cuya villa se ha detenido y los hace girar lentamente en círculo. Son como marionetas que cuelgan de hilos invisibles, muñecos a merced de poderes superiores. Es una visión horrible.

John vuelve en secreto a su casa. No ha podido soportar la larga separación. Pero la policía actúa inmediatamente. No es posible escapar a sus maquinaciones. Cuando detienen a Sorel, no quedan dudas sobre su destino. Magda corre una vez más al consulado, suplica, quiere explicarse, pierde el sentido. Es una de las escenas más conmovedoras del teatro universal. Luego regresa a su casa y abre las espitas del gas. Es el único camino que le queda para encontrarse con John y con la libertad. Mientras la muerte toma posesión de ella, todas las figuras de sus últimos días danzan a su alrededor: la secretaria y Vera Boronel, Ana Gómez y el mago, la madre y John, el paciente señor Kofner y la anciana señora italiana. La angustia de Magda asciende hasta un punto culminante. Ve desaparecer sus amores en medio de la niebla. La secretaria dirige la danza, que todos bailan al ritmo de un vals extrañamente irreal mientras van desapareciendo en las sombras. Suena el teléfono, pero Magda no tiene fuerzas para levantar el auricular. Sigue sonando cuando se vuelca la silla de Magda y la mujer encuentra una muerte redentora.

Fuente: Menotti cuenta que tuvo la idea de El cónsul en un vuelo que hizo de Europa a Estados Unidos en 1947. Allí fue testigo de una escena en la que una anciana y pobre campesina italiana era torturada por las preguntas de la policía de inmigración, preguntas que no entendía y que por lo tanto no podía responder. Menotti llegaba de una Europa destruida en la que sólo entonces, después de la Segunda Guerra Mundial y de la caída del régimen de Hitler, salía a la luz toda la brutalidad criminal bajo la que habían sufrido y muerto millones de personas.

Libreto: No es difícil identificar el país de la dictadura donde Menotti sitúa la acción de El cónsul con la Alemania del Tercer Reich. El país representado por el cónsul y en el que es tan difícil entrar podría ser cualquier país de Europa occidental. El libreto es de un dramatismo sobrecogedor, pero es también un documento de primer nivel, que en el futuro puede prestar un testimonio conmovedor contra nuestra época. Una acusación como hay pocas en la historia operística. Al margen de la opinión que se tenga sobre Menotti como compositor, como autor teatral ha escrito con El cónsul una de las tragedias más efectivas de nuestra época, una vibrante protesta contra la injusticia y la indiferencia.

Música: La música de El cónsul ¿es un entretenimiento de gran nivel, como afirman muchos, o es otra cosa, algo más? La palabra y la música constituyen aquí una unidad sin fisuras; la música subraya la acción de la manera más efectiva. El lenguaje musical es moderado, de ninguna manera vanguardista; no se niega la melodía cantable, las disonancias son coherentes con el drama, es decir, encuentran su motivación en la acción escénica, en el horrible transcurso de una acción disonante en sentido humano. Con una orquesta de cámara se logran sorprendentes efectos sonoros. ¿Son el resultado de la sustancia musical o sólo una cadena de efectos hábilmente logrados? El caso es que Menotti ha creado un documento de época, ha probado con éxito la capacidad de la ópera para apropiarse de argumentos próximos a la realidad.

Historia: El texto fue galardonado en los años 1949 y 1950 con dos de los más importantes premios artísticos de Estados Unidos: el Pulitzer y el de los críticos teatrales de Nueva York. El estreno de El cónsul tuvo lugar el primero de marzo de 1950 en el Teatro Schubert de Filadelfia; catorce días después se representó en Nueva York (en el Teatro Ethel Barrymore) y poco después la ópera conquistó en rápida sucesión los escenarios operísticos más importantes del mundo (la Staatsoper de Viena, la Scala de Milán, el Teatro Colón de Buenos Aires). Numerosas ciudades han vivido conmovidas este documento. Ha transcurrido mucho tiempo desde su creación, pero no ha perdido nada de su horrible actualidad.

La lista de las obras de Menotti ha aumentado significativamente desde que el compositor cumplió cincuenta años. De todos modos, esas obras parecen producir efectos más consistentes en Norteamérica y más débiles en Europa donde son atacadas con frecuencia desde el punto de vista artístico, a pesar de que nadie puede negar su efectividad teatral, conseguida con medios totalmente legítimos. En 1956 apareció El unicornio, la gorgona y el animal fabuloso; en 1958 María Golovin, que tuvo más éxito; en 1963 The Last Savage y Laberinto; en 1964 La mentira de Martin; en 1968 (en Ham-burgo) la pieza cómica infantil ¡Socorro, que vienen los globolinks!; en 1973 (en Trieste) The Most Important Man. Todos los textos fueron redactados por el compositor. Combina en ellos teatro realista con teatro surrealista, escenas de la vida cotidiana con visiones y alucinaciones. Su música utiliza numerosas innovaciones sonoras de nuestra época, sin abandonar la estructura tonal. Está muy bien escrita tanto en las voces de los cantantes como en la orquesta. Y ofrece, y en esto hay que insistir una y otra vez, un teatro concreto que para mantener la atención del oyente y del espectador no necesita incomprensibles explicaciones teóricas de largo aliento.

Fuente: "Diccionario de la Ópera" Kurt Pahlen

Más Notas
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Ver Historial




Breves

  • 20 de noviembre de 1950: muere Francesco Cilea, compositor italiano. Fue el heredero de la corriente verista italiana de finales del siglo XIX y principios del XX. En 1913, luego de estrenar un poema sinfónico coral en honor de Giuseppe Verdi en el Teatro Carlo Felice de Génova, Cilea se dedicó a la dirección de conservatorios de música y la enseñanza. Dictó clases en Florencia, Palermo y finalmente Nápoles.

  • 18 de noviembre de 1786: nace Carl Maria von Weber. Fue considerado el creador de la ópera romántica de su país. Fue compositor, pianista y director de orquesta. A pesar de haber muerto un año antes que Beethoven y ser anterior a Schubert, prefiguraría la revolución escénica wagneriana. A pesar de haber rozado casi todos los estilos, nació para la ópera con un estilo vivaz e inspiración melódica. Alcanzó su definición en sus tres óperas Der Freischütz, Euryanthe y Oberón.

  • 18 de noviembre de 1899: nace Eugene Ormandy, director húngaro. Ha habido pocos reinados tan prolongados como el de Ormandy al frente de la Orquesta Sinfónica de Filadelfia. En su caso fueron 44 años como titular, más cinco como honorario.

  • 15 de noviembre de 1942: nace Daniel Barenboim, músico argentino de familia judía de origen ruso, nacionalizado israelí y español. Debutó como director de ópera en 1973 con Don Giovanni de Mozart. En 1991 sucedió a Georg Solti como Director de la Orquesta Sinfónica de Chicago, con quien ha obtenido éxitos a lo largo del mundo. También ha colaborado con la Filarmónica de Berlín y de Viena.

  • 14 de noviembre de 1900: nace Aaron Copland, compositor estadounidense. Oriundo de un viejo barrio de Nueva York, nada hacía pensar que el compositor se inclinaría por la música. Buscó definir en su obra un estilo norteamericano inconfundible, por lo que intentó acercarse al jazz y otras músicas populares, entre ellas la judía. Posteriormente, entró en un período de austeridad e intelectualidad en sus obras, para decantarse por una tendencia a "la simplicidad obligada", según sus palabras.


Citas

  • "Si posees alumnos a quienes les enseñas música, ayúdalos por todos tus medios posibles a lograr sus sueños. Pero ten mucho cuidado en la manera en que influyes en esos sueños"
    Friedrich Gulda

  • "La música es la aritmética de los sonidos, como la óptica es la geometría de la luz"
    Claude Debussy

  • "No confíes tu secreto ni al más íntimo amigo; no podrías pedirle discreción si tú mismo no la has tenido"
    Ludvig van Beethoven

  • "En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco"
    Piotr Illych Chaikovski

  • "La elevada misión de la música es iluminar las profundidades del corazón humano"
    Robert Schumann

Intérpretes

Voces

Rodolfo Lesica

Rodolfo Lesica

Dueño de una voz potente, con registro de barítono, con todo el "yeite" del tango, Rodolfo Lesica no pudo sin embargo llegar a altura de su compañero de éxitos, Argentino Ledesma. Este prototipo del muchacho porteño, con mucha pinta y buena voz, no llegó al nivel que hubiera merecido por sus grandes cualidades artísticas, por causa de una vida desordenada, con todos los vicios que se adquieren en la noche y en la farra. Sus actuaciones eran presenciadas por grandes grupos de admiradoras, que además del canto eran atraídas por su pinta de varón porteño. Lesica falleció el 19 de julio de 1984 a los 55 años.

Poetas

Homero Manzi

Homero Manzi

Sus veleidades de poeta y autor las inicio escribiendo para las murgas de su barrio de Boedo y en 1922 da a conocer su primera cancion, ¿Por que no me besas? a la que le pone musica de vals Francisco Caso, grabándolo Ignacio Corsini. De esa época data también el tango Viejo ciego, que presentó al concurso de la revista "El alma que canta". Homero Nicolás Manzioni Prestera fue letrista y director de cine argentino, autor de inolvidables tangos y milongas, entre ellos Barrio de tango, Malena, Milonga sentimental y Sur. Como guionista y director de cine legó obras celebres como La guerra gaucha, El viejo Hucha y Pobre mi madre querida.

Bs. As., 19 de noviembre

Alistan celebración del Día Nacional del Tango en Buenos Aires

Buenos Aires, la capital del Tango, celebrará el próximo 08 de diciembre el día de ese género musical con "La Gran Milonga Nacional" con la que espera que una multitud baile al ritmo del dos por cuatro en las calles porteñas. El festejo, presentado hoy en el Palacio Carlos Gardel, sede de la Academia Nacional de Tango, cumple este año su segunda edición y pretende "recuperar los espacios públicos que fueron arrebatados a la ciudad hace mucho tiempo", declaró el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi.

Houston, 16 de nov.

Grammys Latinos para el Tango Argentino

La Colección de DVD "Buenos Aires, Días y Noches de Tango" recibió 2 Grammys Latinos en la ceremonia por la novena entrega de los premios, que se realizó anoche en la ciudad de Houston, Texas. Se trata de una producción independiente de Andrés Mayo consistente en 7 DVD contenidos en una replica exacta de un bandoneón, con más de 20 de los mejores artistas de tango argentino: Leopoldo Federico, Rubén Juárez, Horacio Ferrer, Aníbal Arias, Osvaldo Montes, El Arranque, Tata Cedrón y muchos más.


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