Jueves, 09 de Septiembre de 2010

Clásica y Ópera | Obras Maestras

Sinfonía Nº 4 de Franz Schubert

Sinfonía Nº 4 de Franz Schubert

La Sinfonía Trágica fue iniciada a principios de abril y terminada el 27 de ese mes de 1816. Quizás haya sido interpretada poco después por la orquesta de aficionados en la que Schubert tocaba la viola. La primera presentación profesional fue dirigida por A. F. Riccius en Leipzig, el 19 de noviembre de 1849. Todas las sinfonías de Schubert anteriores a la Inconclusa fueron obra de un hombre que apenas había salido de la adolescencia. Schubert tenía una extraordinaria capacidad y un talento maravilloso, de manera que pudo componer una increíble cantidad de música.







Pero debemos recordar que el grueso de sus creaciones musicales fueron escritas por un joven y que ninguna de ellas fue compuesta por un hombre maduro: Schubert falleció a la edad de 31 años.

Por lo tanto, no deberíamos sorprendernos de encontrar una sinfonía denominada la Trágica que no explora realmente las profundidades del espíritu humano. Ni debería sorprendernos escuchar algo más que meros atisbos de Beethoven en esta música, así como en la siguiente sinfonía son fuertes las influencias de Mozart y Haydn. A medida que el adolescente Schubert estudiaba las obras de los compositores que más respetaba, asimilaba sus técnicas y estilos. Su propio don lírico también es evidente a lo largo de toda la Cuarta Sinfonía, pero no fue sino hasta sus últimas obras que logró liberarse de la influencia a veces dictatorial de Beethoven.

Schubert vivió en la misma ciudad que el compositor cuyo genio admiraba tímidamente y desde lejos. Nunca conoció a Beethoven, pero sí a su música. "¿Quién puede hacer algo después de Beethoven?", se preguntaba Schubert con aparente desesperación. Los dos compositores eran muy diferentes. Beethoven provenía directamente de la tradición clásica de Mozart y de Haydn y por eso su música está siempre construida ajustadamente. Pero Schubert era lo opuesto.

Su musa lírica nunca dominó por completo la forma clásica, pero sin embargo su música canta con emociones tan auténticas como lo hace la de Beethoven. La intensidad pletórica de la música de Beethoven tenía el freno de las restricciones impuestas por las formas clásicas, pero las emociones de Schubert brotaban naturalmente y la lucha era ajena a su estética.

En el momento en el que escribió la Sinfonía en Do menor, Schubert se sentía atraído por las piezas más emotivas de Beethoven. La Cuarta Sinfonía está en deuda con las obras de Beethoven en la misma tonalidad: el Tercer Concierto para Piano, el Cuarto Cuarteto para Cuerdas, la Obertura Coriolano y la Quinta Sinfonía.

La audaz apertura -un sostenido Do tocado por toda la orquesta- sugiere a Beethoven (la Obertura de Coriolano comienza del mismo modo), como lo hace el comienzo del allegro posterior. Las notas repetidas que aparecen en muchos pasajes suenan primero como una intensificación beethoveniana, pero luego Schubert, que disfruta por completo de este sonido particular, se demora en ellas y regresa a ellas una y otra vez. De manera que pierden parte de su intensidad y adquieren en cambio una gracia que es exclusivamente schubertiana.

La Cuarta Sinfonía es más encantadora en los momentos en que se parece menos a Beethoven, como sucede, por ejemplo, en el bellamente lírico movimiento lento. La forma aquí es la simple alternancia de dos ideas muy diferentes (la segunda, de paso, es una transformación del tema principal del primer movimiento). Cuando no trata de lograr una complejidad comparable a la de Beethoven, Schubert compone un movimiento de una inmediatez y un encanto que son, a su modo, incluso dramáticos: es de observar la transición al segundo tema y el repentino surgimiento de tresillos en la coda.

El tercer movimiento regresa al mundo de Beethoven. Su intenso cromatismo es desusado en Schubert, como lo son las complejidades de métrica. La manera en la que fuerza una melodía de 2/4 en compases de 3/4 iniciando en el tercero en lugar del cuarto tiempo, es típica en Beethoven pero rara en Schubert. El acompañamiento nos recuerda sutilmente que 3/4 es el compás adecuado para un minué (realmente, el tiempo rápido hace que este movimiento sea más parecido a un scherzo, a pesar de la indicación menuetto, otro rasgo al estilo de Beethoven).

Moldear el final en Do menor en lugar de Do mayor, pero cambiando a mayor en la coda, es una idea totalmente beethoveniana. Cuando Beethoven hace algo similar, el modo mayor llega como catarsis, como una resolución ganada a través de una batalla, en tanto que para Schubert es simplemente un contraste. Si Beethoven hubiera escrito esta sinfonía, sin duda hubiera hecho que los cuatro movimientos avanzaran hacia el logro del Do mayor como un objetivo. Schubert es más pausado en su modo de encararlo: le gusta que su música pase del Do menor al Do mayor, y así la hace desplazarse tanto en el primero como en el último movimiento. No le preocupa el efecto de la resolución del primer movimiento sobre el final: algo que merece ser escuchado una vez, también merece ser escuchado dos veces. El final tiene claros gestos que se vuelcan hacia Beethoven en sus temas, pero su desarrollo y sus modulaciones hacen que el movimiento en última instancia sea Schubert puro. A pesar de su inquieto comienzo, adquiere tan buen humor hacia el final que podríamos preguntarnos por qué Schubert eligió poner el nombre de Trágica a esta sinfonía.

Más Notas
Obertura de Sueño de una Noche de Verano de Félix Mendelssohn
Concierto Nº 20 para Piano de Wolfgang A. Mozart
Sinfonía N° 6 de Ludvig van Beethoven
Sinfonía N° 8 de Antonín Dvorak
Muerte y Transfiguración de Richard Strauss

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Breves

  • 13 de septiembre de 1874: nace en Viena, Arnold Schönberg. Compositor austríaco e inventor del dodecafonismo. Pasó de un estilo postromantico a imponer un atonalismo que adquirió forma definitiva en el método de composición dodecafónica en 1923, considerado uno de los principales elementos del expresionismo. Luego, en su exilio americano, se vió enfrentado a los conceptos neoclásicos del Stravinski tardío, influenciando notablemente en las posteriores generaciones de compositores norteamericanos y de posguerra.

  • 06 de septiembre de 2007: fallece, en su casa de Módena, el tenor italiano Luciano Pavarotti. Figura clave en la popularización de la ópera. Para los aficionados serios del género, la belleza natural y el color de su voz hicieron de Pavarotti el intérprete ideal del repertorio lírico italiano. Su luminosa, resonante e inconfundible voz en las interpretaciones del Nemorino de "L'Elissir d'Amore" de Donizetti, o de "Ernani", Radamés de "Aída" y "Otello", de Verdi, o del príncipe Calaf de "Turandot", de Puccini, lo convirtieron en uno de los grandes tenores contemporáneos y el mejor pagado de la historia.

  • 03 de septiembre de 1596: nace Nicolo Amati, constructor de violines al igual que su padre, Girolamo, pero Nicolo fue el mejor artesano de la familia, el gran reformador del arte de los luthiers italianos y autor de los instrumentos más apreciados de los Amati.

  • 22 de agosto de 1862: nace el compositor francés Calude Debussy. Puso en marcha un nuevo concepto de la música, liberada de las ataduras relacionadas con la tonalidad. Su obra devela tintes modernistas, simbolistas y de otras influencias como las étnicas, que encontraban su auge a finales del siglo 19, aunque su obra suele vincularse al impresionismo.

  • 18 de agosto de 1750: nace Antonio Salieri, compositor italiano. Pasó la mayor parte de su vida en la Corte Imperial de Viena. Su filosofía artística se resume en el título de una de sus óperas célebres: Primero la música y luego las palabras.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Concierto para violín Nº 4

    Georg Philipp Telemann

  • Concierto para violín Op.77

    Johannes Brahms

  • Vals Nº 6

    Frederic Chopin

  • Rapsodia en blue

    George Gershwin

  • Sinfonía Nº 1 "Clásica"

    Sergei Prokofiev

  • Gymnopedie 1

    Erik Satie

  • Sinfonía Nº 5

    Gustav Mahler

  • La vida breve

    Manuel de Falla

Intérpretes

Orquestas

Orquesta Típica Victor

Orquesta Típica Victor

Cuando a los directivos del sello discográfico se les ocurrió la formación de una orquesta que representara a la empresa, recurrieron a un pianista de formación clásica, que aún no había incursionado en el tango: Adolfo Carabelli. Este gran artista estudió con los mejores maestros de su época y a los quince años ya daba conciertos en salas de la ciudad de Buenos Aires.

Voces

José Ángel Trelles

José Ángel Trelles

Su voz se identifica con la música de Ástor Piazzolla y las letras de Horacio Ferrer. Con un estilo carente de yeite, está más cerca de la balada que del tango. No obstante, su repertorio integrado con composiciones vanguardistas, es acorde a estas características y resulta atrayente. Dueño de un registro de barítono, es afinado, tiene potencia y es fiel exponente de una generación de vocalistas que interpretan por un lado y cantan por el otro. Entre sus producciones discográficas se destacan: "Balada para un loco", "Y ahora yo", "Aguante barrio", "El ángel vive", grabado junto a la Camerata Porteña y junto al pianista Juan Carlos Cirigliano: "Sólo para dos".

Poetas

Alfredo Le Pera

Alfredo Le Pera

Las letras de las canciones que Le Pera compuso para Gardel se adecúan magistralmente a éste y si como poeta no alcanza el vuelo de Manzi, ni la profundidad de Discépolo, ni la porteñidad de Romero, acierta con algunas frases proverbiales que constituyen un ingrediente poco estudiado pero muy propio de la letrística tanguera, utilizado por Cadícamo con notable sabiduría.

Bs. As., 04 de julio

Se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Astor Piazzolla

Astor Pantaleón Piazzolla nació en Mar del Plata el 11 de marzo de 1921 y murió en Buenos Aires un 4 de julio de 1992. Fue uno de los músicos de tango más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Según muchos especialistas, fue uno de los músicos de tango más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Estudió armonía y música clásica y contemporánea con la compositora y directora de orquesta francesa Nadia Boulanger (1887-1979).

Bs. As. 31 de mayo

Murió Rubén Juárez

El cantante y bandoneonista tenía 62 años y estaba internado desde el viernes en el sanatorio Güemes, a donde había sido trasladado desde Córdoba. Los restos del músico son velados en la Legislatura porteña. Juárez empezó a tocar el bandoneón a los 6 años y llegó a grabar con figuras de la música de la talla de Charly García, Pedro Aznar, Leopoldo Federico, Raúl Garello, Litto Nebbia, Roberto Grela y José Colángelo, entre otros. Había nacido en la localidad cordobesa de Ballesteros, pero creció en Avellaneda, en donde, a los nueve años ya tocaba en la orquesa juvenil de Independiente.

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