Lunes, 15 de Septiembre de 2014

Clásica y Ópera | Obras Maestras

El Pájaro de Fuego de Igor Stravinsky

El Pájaro de Fuego de Igor Stravinsky

El ballet El Pájaro de Fuego fue iniciado en noviembre de 1909 y terminado el 18 de mayo de 1910. El estreno tuvo lugar en la Opera de París, el 25 de junio de 1910, interpretado por los Ballets Rusos. La coreografía era creación de Mikhail Fokine, la escenografía de Alexandre Golovine, el vestuario de Golovine y León Bakst, y el director de la orquesta fue Gabriel Pierné. Los bailarines principales fueron Fokine, Támara Karsavina y Alexis Bulgakov. Posteriormente, Stravinsky extrajo varias suites diferentes para su interpretación en conciertos.







Serge Diaghilev y sus Ballets Rusos habían debutado en París con un éxito resonante en el verano de 1909. Diaghilev y su coreógrafo principal, Mikhail Fokine, empezaron a trazar planes para presentaciones futuras en la ciudad que más apreciaba sus talentos. Fokine consideraba necesario agregar al repertorio un ballet referente a un tema folclórico ruso. Después de leer varios cuentos folclóricos, decidió que la leyenda del Pájaro de Fuego podía ser adaptada a la danza. Elaboró una escenografía en la que Katschei el Inmortal, uno de los ogros más temibles del folclore ruso, es derrotado por el Pájaro de Fuego.

Entonces llegó la cuestión crucial de decidir quién sería el compositor. La elección lógica hubiera sido Rimsky-Korsakov, puesto que había escrito una ópera sobre el tema del Pájaro de Fuego unos pocos años atrás, pero este había fallecido inesperadamente en 1908. Se pensó también en Nicholas Tcherepnin y Sergei Vassilenko, pero Diaghilev decidió encargárselo a Anatol Liadov, que había escrito una cantidad de obras orquestales basadas en cuentos de hadas. Liadov resultó ser un trabajador lento, sin embargo, y se cuenta que apenas estaba empezando a comprar el papel pentagramado para la fecha en que Diaghilev esperaba recibir la partitura terminada.

Poco tiempo antes, Diaghilev y Fokine habían oído un concierto que incluía dos obras que los habían impresionado enormemente: el Scherzo fantastique y Fuegos de artificio, de un compositor joven, relativamente desconocido, llamado Igor Stravinsky. De manera que el encargo fue a dar a manos de Stravinsky. El compositor se sintió halagado al recibir el que resultó ser el primero de varios encargos del gran empresario. De buen grado Stravinsky interrumpió su trabajo en una ópera, El Ruiseñor. Componía con rapidez; Diaghilev estaba complacido con su cooperación y se sentía especialmente contento con la música. Claramente encuadrado en la tradición popular de Rimsky-Korsakov, que había sido maestro de Stravinsky, no obstante El Pájaro de Fuego era audazmente original y extremadamente colorido. El compositor no se encontraba del todo cómodo escribiendo música descriptiva, pero sabía lo importante que era el encargo y produjo exactamente lo que Diaghilev necesitaba. El ballet, si bien no es típico de Stravinsky, llegó a ser (y sigue siendo) su obra más popular. Posteriormente, en tres épocas diferentes, Stravinsky volvió sobre El Pájaro de Fuego para extractar de él suites para concierto. Estas suites se ejecutan con mucha más frecuencia que la partitura completa del ballet.

Una anécdota divertida demuestra lo popular que ha llegado a ser la obra: un desconocido una vez se acercó al compositor y le preguntó si en realidad era el famoso compositor, el señor Fireberg. (Juego de palabras con el término "Firebird", que significa "Pájaro de fuego" en inglés).

En cuanto la partitura estuvo lista en una versión para piano, la compañía empezó a ensayar. Mucha gente oyó a Stravinsky tocar en piano la vivificante nueva música. Una reacción típica fue la del crítico francés R. Brussel, que había sido invitado por Diaghilev a escuchar la partitura del ballet. "El compositor, joven, delgado y poco comunicativo, con ojos vagos y meditativos y labios firmemente apretados en un rostro de aspecto enérgico, estaba sentado al piano. Pero en el momento en que empezó a tocar, la habitación modesta y poco iluminada se iluminó con un brillo deslumbrante. Hacia el final de la primera escena, me había conquistado; para la última escena me hallaba sumido en la más profunda admiración."

Originariamente, el papel principal iba a ser desempeñado por la bailarina Ana Pavlova, pero a esta la música le pareció incomprensible. Fue remplazada por Támara Karsavina, cuyo conocimiento de música era apenas rudimentario. Tuvo que acudir al compositor en busca de ayuda.
Con frecuencia, Stravinsky venía al teatro antes de que empezara un ensayo, para tocar para mí, una y otra vez, algún pasaje especialmente difícil. Yo me sentía agradecida, no solamente por la ayuda que me prestaba sino también por la forma en que lo hacía. No había en él impaciencia alguna ante mi lentitud en comprender, ni la condescendencia de un maestro de su arte hacia lo escaso de mi educación musical. Era interesante observarlo cuando estaba al piano. Su cuerpo parecía vibrar con ritmo propio. Puntuando los staccatos con la cabeza, él me aclaraba forzosamente el patrón de su música, mucho más que lo hubiera hecho el contar los tiempos.
Finalmente, la compañía estuvo lista para París. Hubo ensayos con la orquesta y, por fin, llegó el estreno. Fue el primer gran triunfo para Stravinsky y consolidó la reputación de los Ballets Rusos. Diaghilev posteriormente le encargó a Stravinsky otros dos grandes ballets, Petrouchka y La Consagración de la Primavera, además de varias obras menores. También buscó a otros compositores importantes o prometedores, incluyendo a Debussy, Ravel, Falla y Prokofiev.

En El Pájaro de Fuego, Stravinsky enfrentó un desafío en materia de composición. ¿Cómo podía diferenciar musicalmente lo natural (Iván, la Princesa, el himno final de regocijo) de lo mágico (el Pájaro de Fuego, Katschei)?. Su idea, derivada de la ópera de Rimsky-Korsakov, El Gallo Dorado, fue inteligente.

La orquestación de El Pájaro de Fuego es espectacular. Aunque Stravinsky todavía no había cumplido los treinta años, ya era un maestro en materia de orquestación. El famoso pasaje deglissandi, armónicos naturales en las cuerdas, al final de la introducción, constituye una de las sonoridades más bellas de la pieza. Algunos de los otros efectos bien conocidos, como los glissandi del trombón y del corno francés, fueron añadidos recién cuando Stravinsky realizó la segunda suite de El Pájaro de Fuego, en 1919. El colorido impulso orquestal y rítmico de la Danza Infernal presagia el mundo brutalmente primitivista de La Consagración de la Primavera, compuesto tres años después.

Más Notas
Concierto N° 3 para piano y orquesta de Sergei Prokofiev
Concierto N° 2 para piano y orquesta de Sergei Prokofiev
Cuadros de una Exposición de Modest Mussorgsky
Don Juan de Richard Strauss
Rapsodia en Blue de George Gershwin

Ver Historial




Breves

  • 13 de septiembre de 1819: nace en Leipzig, Clara Wieck Schumann. Fue una pianista destacada del siglo XIX. El público europeo la consideraba en el nivel de Franz Liszt o Sigismund Thalberg, famosos pianistas virtuosos de aquella época.

  • 10 de septiembre de 1999: fallece Alfredo Kraus. Fue considerado el mejor tenor lírico ligero de su generación, mientras que la elegancia y estilización de su canto, combinada con su expresividad y una presencia escénica atractiva, le hicieron el intérprete ideal de roles de tipo aristócrata como Don Octavio, el Conde de Almaviva, Alfredo y el Duque de Mantua.

  • 06 de septiembre de 2007: fallece, en su casa de Módena, el tenor italiano Luciano Pavarotti. Figura clave en la popularización de la ópera. Para los aficionados serios del género, la belleza natural y el color de su voz hicieron de Pavarotti el intérprete ideal del repertorio lírico italiano.

  • 03 de septiembre de 1596: nace Nicolo Amati, constructor de violines al igual que su padre, Girolamo, pero Nicolo fue el mejor artesano de la familia, el gran reformador del arte de los luthiers italianos y autor de los instrumentos más apreciados de los Amati.

  • 22 de agosto de 1862: nace el compositor francés Claude Debussy. Puso en marcha un nuevo concepto de la música, liberada de las ataduras relacionadas con la tonalidad. Su obra devela tintes modernistas, simbolistas y de otras influencias como las étnicas, que encontraban su auge a finales del siglo 19, aunque su obra suele vincularse al impresionismo.


Citas

  • Daniel Barenboim
    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • George Gershwin
    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • Gustav Mahler
    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • Franz Schubert
    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • Bedrich Smetana
    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Si puo, si puo

    Ingvar Wixell (Tonio)

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Programa N° 9 - 31 de octubre de 2010

  • Georg F. Haendel

    Biografía

  • Cuadros de una exposición

    Modest Mussorgsky

  • Sinfonía Nº 9 "Coral"

    Ludvig van Beethoven

  • La gran pascua rusa

    Nicolai Rimsky Korsakov

  • Capricho Nº 24

    Niccoló Paganini

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Programa N° 12 - 21 de noviembre de 2010

Intérpretes

Poetas

Eladia Blázquez

Eladia Blázquez

Nadie logró, como Eladia Blázquez, crear tangos con letra de tanto éxito -y en algunos casos aislados de tanta calidad- desde fines de la década del 1960, cuando la popularidad del género había caído en la Argentina a sus mínimos históricos. Sólo pueden comparársele algunos títulos del binomio Astor Piazzolla-Horacio Ferrer. Ella creó un tango canción verdaderamente nuevo, aunque sobre moldes no vanguardistas, con su rara habilidad para combinar notas y palabras.

Voces

Rodolfo Lesica

Rodolfo Lesica

Dueño de una voz potente, con registro de barítono, con todo el "yeite" del tango, Rodolfo Lesica no pudo sin embargo llegar a altura de su compañero de éxitos, Argentino Ledesma. Este prototipo del muchacho porteño, con mucha pinta y buena voz, no llegó al nivel que hubiera merecido por sus grandes cualidades artísticas, por causa de una vida desordenada, con todos los vicios que se adquieren en la noche y en la farra. Sus actuaciones eran presenciadas por grandes grupos de admiradoras, que además del canto eran atraídas por su pinta de varón porteño. Lesica falleció el 19 de julio de 1984 a los 55 años.

Voces

Alfredo Belusi

Alfredo Belusi

Tenía la pinta de un malevo imaginado por Jorge L. Borges. La de un compadre de los viejos tiempos, de aquellos que solían transitar entre el campo y los arrabales de la ciudad, silenciosos y distantes, que solamente respondían ante una provocación. Aunque el suyo fue un caso particular, sólo el tango lo llevaba a la acción. Y fue el más violento de todos, porque los títulos que engrosaron su repertorio fueron desafíos que confrontó hasta sangrar, todos elegidos para tal efecto, salvo algunas licencias como para aliviar tensiones.

Bs. As., 14/09/14

Tango: perfil de Buenos Aires

La música ciudadana reflejada en tanguerías y milongas que aún relatan el modo de ser porteño. De la mano de la música ciudadana un recorrido por los sitios imperdibles para disfrutar del tango de todos los tiempos. Una atracción irrefrenable, la sensualidad de los cuerpos que se mueven abrazados, como en una contienda y la insolencia de las letras, a veces primitivas, sesgadas, melancólicas.

Asunción, 31/08/14

Tango y ballet, con Maximiliano Guerra

“Carmen” y “Tango Paradiso” son las propuestas que Maximiliano Guerra y el ballet del Mercosur presentarán hoy a las 21:00 en el Gran Teatro del Banco Central. Una versión propia y más intimista de “Carmen” promete el bailarín argentino para este espectáculo en el que su esposa, la bailarina Patricia Baca Urquiza, asume el rol de la mujer rebelde y seductora de la novela de Prosper Mérimée.

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