Domingo, 12 de Octubre de 2008

Clásica y Ópera | Obras Maestras

El Pájaro de Fuego de Igor Stravinsky

El Pájaro de Fuego de Igor Stravinsky

El ballet El Pájaro de Fuego fue iniciado en noviembre de 1909 y terminado el 18 de mayo de 1910. El estreno tuvo lugar en la Opera de París, el 25 de junio de 1910, interpretado por los Ballets Rusos. La coreografía era creación de Mikhail Fokine, la escenografía de Alexandre Golovine, el vestuario de Golovine y León Bakst, y el director de la orquesta fue Gabriel Pierné. Los bailarines principales fueron Fokine, Támara Karsavina y Alexis Bulgakov. Posteriormente, Stravinsky extrajo varias suites diferentes para su interpretación en conciertos.


Serge Diaghilev y sus Ballets Rusos habían debutado en París con un éxito resonante en el verano de 1909. Diaghilev y su coreógrafo principal, Mikhail Fokine, empezaron a trazar planes para presentaciones futuras en la ciudad que más apreciaba sus talentos. Fokine consideraba necesario agregar al repertorio un ballet referente a un tema folclórico ruso. Después de leer varios cuentos folclóricos, decidió que la leyenda del Pájaro de Fuego podía ser adaptada a la danza. Elaboró una escenografía en la que Katschei el Inmortal, uno de los ogros más temibles del folclore ruso, es derrotado por el Pájaro de Fuego.

Entonces llegó la cuestión crucial de decidir quién sería el compositor. La elección lógica hubiera sido Rimsky-Korsakov, puesto que había escrito una ópera sobre el tema del Pájaro de Fuego unos pocos años atrás, pero este había fallecido inesperadamente en 1908. Se pensó también en Nicholas Tcherepnin y Sergei Vassilenko, pero Diaghilev decidió encargárselo a Anatol Liadov, que había escrito una cantidad de obras orquestales basadas en cuentos de hadas. Liadov resultó ser un trabajador lento, sin embargo, y se cuenta que apenas estaba empezando a comprar el papel pentagramado para la fecha en que Diaghilev esperaba recibir la partitura terminada.

Poco tiempo antes, Diaghilev y Fokine habían oído un concierto que incluía dos obras que los habían impresionado enormemente: el Scherzo fantastique y Fuegos de artificio, de un compositor joven, relativamente desconocido, llamado Igor Stravinsky. De manera que el encargo fue a dar a manos de Stravinsky. El compositor se sintió halagado al recibir el que resultó ser el primero de varios encargos del gran empresario. De buen grado Stravinsky interrumpió su trabajo en una ópera, El Ruiseñor. Componía con rapidez; Diaghilev estaba complacido con su cooperación y se sentía especialmente contento con la música. Claramente encuadrado en la tradición popular de Rimsky-Korsakov, que había sido maestro de Stravinsky, no obstante El Pájaro de Fuego era audazmente original y extremadamente colorido. El compositor no se encontraba del todo cómodo escribiendo música descriptiva, pero sabía lo importante que era el encargo y produjo exactamente lo que Diaghilev necesitaba. El ballet, si bien no es típico de Stravinsky, llegó a ser (y sigue siendo) su obra más popular. Posteriormente, en tres épocas diferentes, Stravinsky volvió sobre El Pájaro de Fuego para extractar de él suites para concierto. Estas suites se ejecutan con mucha más frecuencia que la partitura completa del ballet.

Una anécdota divertida demuestra lo popular que ha llegado a ser la obra: un desconocido una vez se acercó al compositor y le preguntó si en realidad era el famoso compositor, el señor Fireberg. (Juego de palabras con el término "Firebird", que significa "Pájaro de fuego" en inglés).

En cuanto la partitura estuvo lista en una versión para piano, la compañía empezó a ensayar. Mucha gente oyó a Stravinsky tocar en piano la vivificante nueva música. Una reacción típica fue la del crítico francés R. Brussel, que había sido invitado por Diaghilev a escuchar la partitura del ballet. "El compositor, joven, delgado y poco comunicativo, con ojos vagos y meditativos y labios firmemente apretados en un rostro de aspecto enérgico, estaba sentado al piano. Pero en el momento en que empezó a tocar, la habitación modesta y poco iluminada se iluminó con un brillo deslumbrante. Hacia el final de la primera escena, me había conquistado; para la última escena me hallaba sumido en la más profunda admiración."

Originariamente, el papel principal iba a ser desempeñado por la bailarina Ana Pavlova, pero a esta la música le pareció incomprensible. Fue remplazada por Támara Karsavina, cuyo conocimiento de música era apenas rudimentario. Tuvo que acudir al compositor en busca de ayuda.
Con frecuencia, Stravinsky venía al teatro antes de que empezara un ensayo, para tocar para mí, una y otra vez, algún pasaje especialmente difícil. Yo me sentía agradecida, no solamente por la ayuda que me prestaba sino también por la forma en que lo hacía. No había en él impaciencia alguna ante mi lentitud en comprender, ni la condescendencia de un maestro de su arte hacia lo escaso de mi educación musical. Era interesante observarlo cuando estaba al piano. Su cuerpo parecía vibrar con ritmo propio. Puntuando los staccatos con la cabeza, él me aclaraba forzosamente el patrón de su música, mucho más que lo hubiera hecho el contar los tiempos.
Finalmente, la compañía estuvo lista para París. Hubo ensayos con la orquesta y, por fin, llegó el estreno. Fue el primer gran triunfo para Stravinsky y consolidó la reputación de los Ballets Rusos. Diaghilev posteriormente le encargó a Stravinsky otros dos grandes ballets, Petrouchka y La Consagración de la Primavera, además de varias obras menores. También buscó a otros compositores importantes o prometedores, incluyendo a Debussy, Ravel, Falla y Prokofiev.

En El Pájaro de Fuego, Stravinsky enfrentó un desafío en materia de composición. ¿Cómo podía diferenciar musicalmente lo natural (Iván, la Princesa, el himno final de regocijo) de lo mágico (el Pájaro de Fuego, Katschei)?. Su idea, derivada de la ópera de Rimsky-Korsakov, El Gallo Dorado, fue inteligente.

La orquestación de El Pájaro de Fuego es espectacular. Aunque Stravinsky todavía no había cumplido los treinta años, ya era un maestro en materia de orquestación. El famoso pasaje deglissandi, armónicos naturales en las cuerdas, al final de la introducción, constituye una de las sonoridades más bellas de la pieza. Algunos de los otros efectos bien conocidos, como los glissandi del trombón y del corno francés, fueron añadidos recién cuando Stravinsky realizó la segunda suite de El Pájaro de Fuego, en 1919. El colorido impulso orquestal y rítmico de la Danza Infernal presagia el mundo brutalmente primitivista de La Consagración de la Primavera, compuesto tres años después.

Más Notas
Sinfonía Nº 3 “Renana” de Robert Schumann
Obertura Las Hébridas de Felix Mendelssohn
Sinfonía Nº 9 de Anton Bruckner
Sinfonía Nº 1 de Johannes Brahms
Sinfonía Nº 5 de Anton Bruckner

Ver Historial




Breves

  • 14 de octubre de 1990: muere Leonard Bernstein, músico estadounidense, compositor y director de orquesta. Fue una de las figuras más influyentes sobre la música clásica en la segunda mitad del siglo veinte. Su propia obra como compositor, particularmente sus partituras para comedias musicales, ayudó a forjar una nueva relación entre música clásica y música popular.

  • 10 de octubre de 1813: nace Giuseppe Verdi. Compositor italiano dedicado en forma casi exclusiva a la ópera, género para el que compuso 26 obras. "El campesino de Roncóle", como se llamaba Verdi a sí mismo, nació en esta aldea lombarda durante el breve período de la ocupación francesa, por lo que su acta de bautismo se redactó en este idioma.

  • 09 de octubre de 1835: nace Camille Saint-Saens. Fue compositor, pianista, organista, director de orquesta, organizador de conciertos, crítico y pedagogo. Durante toda su carrera se mantuvo fiel a una misma estética, en contraposición a todas las corrientes que se darían desde Wagner a Schoenberg.

  • 07 de octubre de 1959: muere en Roma el tenor Mario Lanza. Su gran mérito fue democratizar la ópera, al llevarla a todo el público en forma de películas, siendo El Gran Caruso una de las más recordadas. La corta carrera de Lanza abarca ópera, radio, conciertos, grabaciones y películas. Lanza inspiró la carrera de las sucesivas generaciones de cantantes de ópera, incluido Plácido Domingo, Luciano Pavarotti, Leo Nucci y José Carreras, así como las de cantantes aparentemente con diferentes antecedentes e influencias.

  • 26 de septiembre de 1945: muere en Nueva York, Bela Bartok, compositor húngaro. Una de las figuras más originales y completas de la música del siglo XX. Durante ocho años recorrió no sólo su país, sino también Rumania y Eslovaquia. Tomaba nota y grababa registros fonográficos de todos los cantos que oía. Más tarde los publicó, difundiendo así un estilo popular que hasta entonces se confundía con la música zíngara.


Citas

  • "Si posees alumnos a quienes les enseñas música, ayúdalos por todos tus medios posibles a lograr sus sueños. Pero ten mucho cuidado en la manera en que influyes en esos sueños"
    Friedrich Gulda

  • "La música es la aritmética de los sonidos, como la óptica es la geometría de la luz"
    Claude Debussy

  • "No confíes tu secreto ni al más íntimo amigo; no podrías pedirle discreción si tú mismo no la has tenido"
    Ludvig van Beethoven

  • "En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco"
    Piotr Illych Chaikovski

  • "La elevada misión de la música es iluminar las profundidades del corazón humano"
    Robert Schumann

hlm.tango

Intérpretes

Voces

Reynaldo Martín

Reynaldo Martín

Los años 60, fueron muy difíciles para el tango. El rock se había impuesto en la juventud y la política cultural y los medios de comunicación apoyaban más al folklore que a la música ciudadana. El tango estaba "en baja", no se vislumbraba ninguna figura en el horizonte y los tangueros se guarecían en los pocos refugios que había en Buenos Aires. En esas apareció un muchachito rubio, con pinta de galán televisivo, simpático y muy sencillo. Reynaldo Martín fue un remanso de aire puro que enseguida atrajo al público con su voz expresiva y fresca, con una muy buena dicción y, lo que es más importante, afinado.

Poetas

Homero Expósito

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El más original, el más importante y el más representativo de los poetas del tango, a partir de la brillante generación del cuarenta. Orientó Homero Expósito su inventiva literaria consagrada a la canción popular, en la confluencia de dos actitudes poéticas temperamentalmente opuestas, pero igualmente admirables: el romanticismo nostálgico y evocativo de Homero Manzi, y el grotesco dramatismo sarcástico de Enrique Santos Discépolo. De tan sutil combinación estilística y temática sin proponérselo, logró Expósito definir una novedosa y originalísima modalidad de interpretación para la letra del tango.

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Buenos Aires y Montevideo postularán el tango, tradicional música y danza del Río de la Plata, como Patrimonio Cultural de la Humanidad ante la UNESCO, que otorgó ese estatus a expresiones como los carnavales de Oruro y Barranquilla, o el Ballet Real de Camboya. La decisión común hizo caso omiso de la histórica disputa entre argentinos y uruguayos sobre el lugar de nacimiento de Carlos Gardel, el mítico cantante de tangos que inició en Buenos Aires su brillante carrera con proyección internacional.

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Jorge Retamoza es un músico de trayectoria impecable que se hizo con sus propias propuestas o sumando su creatividad a las de otros artistas, distintos géneros, escenarios y formaciones. Cuesta definir rápidamente, si fuera necesario hacerlo, el trabajo de su actual grupo, Tango XXX. Varios cronistas lo han resuelto diciendo que se trata de tango -algo esencialmente cierto- con gestos de jazz, verificable en la formación y actitud de sus músicos.


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