Sábado, 16 de Diciembre de 2017

Clásica y Ópera | Ballet

Anna Pavlova

Anna Pavlova

Una de las más destacadas bailarinas del ballet clásico, y quien con su arte llenó infinidad de páginas enteras que hablan de su belleza e inteligencia, murió el 23 de enero de 1931, a los 49 años de edad, cuando se encontraba en la cima de su carrera de gran éxito. Había representado durante 25 años la muerte del cisne sobre los escenarios más afamados del mundo. Ahora, el cisne moría una vez más, pero esta vez para siempre.







Había brillado sin cesar durante 32 años, desde el invierno de 1899 en que recibió su título de bailarina de la Academia Imperial de Ballet de San Petersburgo, en el Teatro Mijailovky. Tuvo una calidad etérea y apariencia frágil, pero sana; piernas bien modeladas sin la excesiva musculatura que a algunas de ellas da el ejercicio de la danza; tobillos finos; brazos largos, perfectamente delineados, buscando siempre tocar con la punta de sus dedos la inmensidad del otro yo.

Pavlova nació de manera prematura, diminuta y débil, un 31 de enero de 1882 en San Petersburgo. Huérfana de padre, desde los dos años de edad, fue una pequeña mimada por su madre y aun cuando de niña fue enfermiza se convirtió en una excelsa bailarina que muy pronto cobraría fama en todo el mundo. Su progenitora, que tenía sangre rusa y judía, estaba preocupada por la salud de su hija, y decidió enviarla con su abuela al campo, en Ligovo.

Allí Pavlova se enamoró de la naturaleza, amor que influyó después en su interpretación de "La Libélula", "La amapola de California", "Hojas de otoño" y otros personajes. Su vocación por la danza nació a partir del día en que su madre la llevó a ver el ballet de "La Bella Durmiente", cuando tenía ocho años, y desde entonces no tuvo más que un anhelo: ingresar a la escuela de danza.

Cuando presentó el examen de admisión contaba con apenas 10 años y su figura era muy delgada. Por espacio de siete años estuvo sometida a un régimen intenso en esa escuela, donde no sólo resistió a todos los ejercicios, sino que adquirió la salud y el vigor que tanto necesitaba y conservó hasta el último día de existencia. Sus primeros maestros fueron Oblakov, Ekaterina Vazen, Pavel Guerdt, el sueco Christian Johansen y el francés Marius Petipá.

La carrera escénica de Pavlova comenzó en el Teatro Mariinsky (Opera Imperial) representando diversos papeles. En 1905 fue invitada a participar en una gran función benéfica y pidió a su amigo Michael Fokin que le aconsejara una pieza musical para bailar. Fokin propuso "El cisne", de Saint-Saens. En un momento compuso la danza y de inmediato empezaron a ensayar. Así nació el "solo" del ballet más famoso de todos los tiempos: la muerte del cisne. Ante el éxito que obtuvo, las autoridades del Mariinsky no vacilaron en dar a Pavlova el papel principal dentro de aquella obra de "El lago de los cisnes", ballet en cuatro actos y con música de Tchaikovsky. Poco después se le nombró prima ballerina (primera bailarina).

Fue también afortunada en el amor, ya que en ese mismo año se casó con el barón Víctor Emilovith Dandre, quien en lo sucesivo organizó todas sus giras y, después de su muerte, escribió el libro que constituye la mejor biografía de Anna. Inspirada por sus triunfos y por lo que había leído de otros sitios, Pavlova decidió viajar. Su primera gira fue a Riga, en 1907, con Adolph Bohn como pertenaire (pareja).

Después lo haría a Helsingfors, muy cerca de Estocolmo, Suecia, donde el rey Oscar le confirió la Orden Sueca del Mérito en Arte. Luego viajó a Copenhague, Dinamarca; Leipizig, Praga y Berlín, en Alemania, así como Viena, Austria, donde el público colmó de flores el escenario. Años después sus viajes continuaron y llegó a conquistar el mundo entero. Pavlova formó su propia compañía. El 28 de febrero de 1910 apareció por vez primera en el Metropolitan Opera House, de Nueva York, con el ballet "Coppelia", llevando a Michael Mordkin como su pareja. Su triunfo fue avasallador.

En abril de ese mismo año inició una temporada en el Palace Theatre de Londres, que duró hasta agosto. Durante los cinco años siguientes repitió una temporada anual de 15 a 20 semanas en ese mismo teatro de la capital inglesa, teniendo una retribución de mil 200 libras esterlinas como paga. Anna Pavlova conquistó al público londinense desde la primera vez. En 1912 ella y su marido compraron una vieja casa en la parte alta de la ciudad, con un jardín frondoso, un pequeño estanque y paredes recubiertas con hiedra.

En 1913 hizo sus últimas apariciones en San Petersburgo y dejó su departamento, porque le era demasiado difícil conservar esa doble vida estando una parte del tiempo en el extranjero y la otra en Rusia. Por otro lado, acababa de firmar un contrato para realizar una larga gira por Estados Unidos y Canadá. Terminando la gira por América del Norte, en mayo de 1914, durante el verano siguiente, Pavlova estuvo por última vez en Rusia. Al estallar la Primera Guerra Mundial (1914-18), se encontraba en Alemania y logró volver a Inglaterra, vía Bélgica. En septiembre se embarcó de nuevo a Estados Unidos para llevar a cabo otra gira. A Pavlova le eran indiferentes los convencionalismos. Estaba dispuesta a bailar en cualquier parte donde la gente quisiera verla, y la prueba es que llegó a actuar en el Hipódromo de Nueva York, entre elefantes amaestrados, así como coloridos y alegres titiriteros.

En Estados Unidos Pavlova tenía buenos amigos, entre ellos Mary Pickford, Douglas Fairbanks y Charlie Chaplien, quienes la persuadieron a filmar sus danzas. En la película que se conserva, tomada en 1912, puede verse algo de su gran estilo y personalidad que transmitía.

También estuvo en México, Brasil, Argentina, entre otros países de América, y al terminar la guerra volvió a su casa de Londres, reanudó sus giras por toda Europa y extendió éstas al poco tiempo por todo el mundo.Visitó India, Malasia, Japón y otros países del Estrecho Oriente, así como Egipto, Sudáfrica, Austria, Nueva Zelanda y muchos otros más. En enero de 1930 Anna Pavlova realizó la última gira de su vida por Europa. Bailó en el sur de Francia, Suiza, Alemania, Dinamarca, Suecia, Noruega y finalmente en París.

La muerte cortó su carrera de artista el 23 de enero de 1931, antes de que empezara en declive. Había representado durante 25 años la muerte del cisne sobre los escenarios más afamados del mundo. Ahora, el cisne moría una vez más, pero esta vez para siempre. Sería otra bailarina la que ocupase su lugar, pero nunca con la gracia o calidad como lo hiciera ella.

Más Notas
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Breves

  • HECTOR BERLIOZ

    Fue un creador cuyo obstáculo fue la intransigencia de la mayoría de los músicos en casi todos los temas, desde su apoyo al uso del saxofón o a la nueva visión dramática de Wagner. Su vida fue excéntrica y apasionada. Ganó el Premio de Roma, el más importante de Francia en aquel momento, por una cantata hoy casi olvidada. Su obra musical es antecesora de estilos confirmados posteriormente.

  • El aprendiz de brujo de Paul Dukas se basa en una balada de Goethe. Es un scherzo sinfónico que describe fielmente cada frase del texto original.

  • La primera ópera de la que se conserva la partitura es Orfeo de Claudio Monteverdi. Se estrenó en Mantua en 1607, con motivo de la celebración de un cumpleaños, el de Francesco Gonzaga.

  • La obra que Stravinski compuso desde la época del Octeto de 1923 y hasta la ópera The Rakes Progress de 1951, suele considerarse neoclasicista.

  • En la Edad Media encontramos la viela de arco, de fondo plano y con dos a seis cuerdas, que se perfeccionó en la renacentista, hasta llegar a su transformación en el violín moderno a partir del siglo XVI, cuando se estableció una tradición de excelentes fabricantes (violeros) en la ciudad de Cremona.


Citas

  • DANIEL BARENBOIM

    "Un director no tiene contacto físico con la música que producen sus instrumentistas y a lo sumo puede corregir el fraseo o el ritmo de la partitura pero su gesto no existe si no encuentra una orquesta que sea receptora"

  • GEORGE GERSHWIN

    "Daría todo lo que tengo por un poco del genio que Schubert necesitó para componer su Ave María"

  • GUSTAV MAHLER

    "Cuando la obra resulta un éxito, cuando se ha solucionado un problema, olvidamos las dificultades y las perturbaciones y nos sentimos ricamente recompensados"

  • FRANZ SCHUBERT

    "Cuando uno se inspira en algo bueno, la música nace con fluidez, las melodías brotan; realmente esto es una gran satisfacción"

  • BEDRICH SMETANA

    "Con la ayuda y la gracia de Dios, seré un Mozart en la composición y un Liszt en la técnica"

MULTIMEDIA

  • Las cuatro estaciones

    Antonio Vivaldi

  • Capricho Nº 24

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  • Sinfonía Nº 5

    Allegro ma non troppo

  • Aida

    Giuseppe Verdi

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2011 - Programa N° 24

  • Casta diva

    Joan Sutherland (Norma)

  • Hágase la Música en Radio Brisas

    Ciclo 2011 - Programa N° 9

  • Richard Wagner

    Biografía

Intérpretes

Voces

Julio Sosa

Julio Sosa

Sin lugar a dudas, Julio Sosa fue el último cantor de tango que convocó multitudes. Y en ello, poco importó que casi la mitad de su repertorio fuera idéntico al de Carlos Gardel, aunque también es cierto que interpretó algunos títulos contemporáneos. Como dice el investigador Maximiliano Palombo, fue una de las voces más importantes que tuvo el tango en la segunda mitad de los años cincuenta y principios de los sesenta, época en que la música porteña pasaba por un momento no demasiado feliz".

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Héctor Stamponi

Héctor Stamponi

Héctor “Chupita” Stamponi fue pianista, director, compositor y arreglador. Juntamente con Eduardo Pereyra, Osvaldo Pugliese, Horacio Salgan, Lucio Demare, ha sido uno de los mayores solistas de piano, individualizado por su peculiar fraseo, su inconfundible manera de "decir" en el plano y de armonizar los temas.

Músicos

Antonio Agri

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Antonio Agri compartió casi tres lustros de música con Astor Piazzolla. Agri era santafesino y violinista casi autodidacto, según su definición. Abandonó Rosario, junto con su puesto en la Sinfónica local, a los 28 años. En Buenos Aires lo esperaba el tango y una prueba con Piazzolla, quien demoró seis meses en resolver la admisión pero lo hizo en forma rotunda y definitiva. En el tango sumó, entre muchas otras, la experiencia de ser convocado en ocasiones por Aníbal Troilo, de animar dos de las etapas de vida del Quinteto Real -junto a Horacio Salgán- y su propio Quinteto con sede en París, codirigido por el bandoneonista Juan José Mosalini.

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